Otro mundo es posible. Sí, pero, ¿cómo?

19 abril 2011 § Deja un comentario

La construcción del socialismo revolucionario a escala mundial y, por consiguiente, el desmantelamiento y la sustitución definitiva del sistema capitalista ha supuesto siempre para los revolucionarios un reto difícil de conseguir, colmado de contradicciones, de marchas y contramarchas, que impone -a su vez- la obligación de estudios y propuestas más profundos, tomando en cuenta la realidad de un mundo globalizado como el de hoy, sometido a los caprichos e intereses de los grupos hegemónicos internacionales.

Así, la prácticamente inexistente economía política del socialismo ha obligado a muchos revolucionarios a recurrir a mecanismos y propuestas que en sí sólo representan mejoras del modelo capitalista, creyendo que una vez alcanzado el mayor nivel de desarrollo del mismo podrá construirse entonces el socialismo, al satisfacerse las necesidades materiales de las personas de un modo equitativo, refrenando mediante leyes el afán de ganancias y la explotación de la cual es víctima todo individuo que perciba un salario por su trabajo, ya sea manual o intelectual.

Tal debilidad teórica del socialismo revolucionario en materia económica representa, sin duda, el desafío más grande a vencer asumido por muchos socialistas a nivel mundial con la finalidad de hacer de esta alternativa al capitalismo algo revolucionario, viable e inmediato. En esta dirección, ya manifestaba el Che Guevara décadas atrás que “todo parte de la errónea concepción de querer construir el socialismo con elementos del capitalismo sin cambiarles realmente la significación. Así se llega a un sistema híbrido que arriba a un callejón sin salida o salida difícilmente perceptible que obliga a nuevas concesiones a las palancas económicas, es decir al retroceso”. Algo que ya se observó con la restauración capitalista en la extinta URSS y la que se forja actualmente en China y Vietnam, aún bajo la denominación del socialismo, y que, probablemente, tenga lugar también en Cuba, con algunas características específicas. « Leer el resto de esta entrada »

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El Muro

1 diciembre 2009 § Deja un comentario

Con este título, “El Muro”, el filósofo Jean Paul Sartre se inicia con su primer libro de relatos de ficción en el camino de la literatura. Aquellos que lo hemos leído recordamos sus cuentos en los que la violencia irrumpe de un modo que recuerda las tragedias griegas. El mismo escritor publica años después El fantasma de Stalin en el que condena la invasión soviética a Hungría, para luego aceptar su ambición imperial como un mal necesario en un mundo en el que los bandos en lucha ponen frente a frente al socialismo y al capitalismo.

El socialismo soviético tenía sus fallas, pero era la única esperanza de la izquierda para construir un mundo nuevo. Las críticas debían hacerse en el vestuario para no hacerle el juego a “ la derecha” como se rebautiza hoy al capitalismo explotador. Condenar de por sí la política soviética era propio del moralismo burgués y de un ascetismo egoísta. Sólo una renovación política que profundizara el ideal leninista de desaparición del Estado y la conformación de una sociedad emancipada llevaría a la humanidad hacia la libertad concreta. Pero semejante ideal no era posible en una sola nación, se requería la batalla internacional de todos los pueblos del mundo contra el imperialismo capitalista para realizar en la práctica la creación de un hombre nuevo.

Muerto Stalin, el deshielo y la coexistencia pacífica fue vivida por muchos militantes como un aburgesamiento del régimen. Era un paso atrás en lugar de un avance en el espíritu revolucionario. La escisión del movimiento comunista internacional a partir de la crítica al revisionismo soviético de parte de la China comunista liderada por Mao propone una nueva vía intransigente hacia la revolución comunista.

¿En qué momento se agrieta esta voluntad utópica y a partir de cuándo comienza a derrumbarse el ideal revolucionario? ¿Fue con la masacre de Pol Pot en Camboya en los setenta? ¿ Con las rebeliones de los pueblos situados detrás de la cortina de hierro como la rebelión húngara del 56, la primavera de Praga del 68? ¿ O fue la sedición en los astilleros polacos al mando de Lech Walessa que en nombre de los derechos humanos inaugura un grito de libertad que a partir de la década del ochenta se hace planetario? ¿Tiene que ver con esto la política del Papa Juan Pablo II que apoyó las ánsias de libertad de su grey sojuzgada? ¿No fue el escándalo moral de la denuncia del premio Nóbel de literatura Alexander Solzhenitsyn de los campos de concentración del Gulag siberiano?

¿O quizás fue el fracaso de la revolución cultural China que no evitó el desmoronamiento maoísta que le da lugar a que Deng Xiaoping elabore un nuevo plan del que nacerá la nueva China comunista en lo político y capitalista en lo económico que impulsa en la actualidad al mercado mundial?

¿Fue la implosíon del mismo sistema soviético central que no podía solucionar sus problemas alimentarios debidos a una ineficiente política agrícola? ¿O por las exigencias derivadas del desafío tecnológico de los EE.UU que lo conminaba a inversiones imposibles de realizar tanto en la guerra espacial como en la revolución digital?

¿Acaso la vuelta de página del ideal revolucionario no se debió al fin de la lucha contra el colonialismo que dejó sellado el mapa de nuevas naciones aunque se prolongaran en guerras civiles?

Las causas sobredeterminan el acontecimiento del 9 de noviembre de 1989 y sus efectos intervienen en la configuración de nuestro mundo actual.

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Crítica a la Izquierda Latinoamericana

29 julio 2009 § Deja un comentario

América Latina y los desafíos de la Izquierda Revolucionaria

Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva… Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡la revolución permanente!

C. Marx. Mensaje a la Liga Comunista. 1850

Muchos líderes y analistas de izquierda cometen un grave error de percepción al sobrevalorar los cambios políticos ocurridos en América Latina en los últimos años. Sus planteamientos van desde aquellos que perciben los triunfos electorales de la centro izquierda como “avances revolucionarios” , hasta los que, menos optimistas, plantean sin embargo que América Latina ofrece nuevas oportunidades para transformar profundamente las relaciones de dependencia y miseria privilegiando la vía institucional y aprovechando “las puertas que se han abierto” desde la democracia burguesa. Esto trae como consecuencia la subvaloración de la importancia de la lucha extra institucional y antisistémica, la movilización y organización popular y la creación de poder alternativo local.

El complejo y contradictorio proceso que vive desde hace años América Latina requiere, sin embargo, análisis más abarcativos para no dejarse engañar por las ilusiones que, aunque haciendo llamados a la movilización de masas, plantean la lucha electoral privilegiadamente como el único camino posible y “sensato” para la izquierda.

La izquierda revolucionaria tiene como desafíos plantearse estrategias capaces de construir verdaderas alternativas de poder y recuperar la movilización de masas en decadencia. Esto pasa por reconocer, más allá de los triunfalismos, algo que ya hoy es evidente: el reflujo de la movilización social en América Latina y el resurgir de la derecha. « Leer el resto de esta entrada »

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