Latinoamérica

18 mayo 2011 § Deja un comentario

Soy,
soy lo que dejaron,
Soy las sobras de lo que te robaron,

Un pueblo escondido en la cima, Mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima,
Soy una fábrica de humo,
Mano de obra campesina para tu consumo,
En el medio del verano,
El amor en los tiempos del cólera,
Mi hermano!

Soy el que nace y el día que muere,
Con los mejores atardeceres,
Soy el desarrollo en carne viva,
Un discurso sin saliva,
Las caras más bonitas que he conocido,
Soy la fotografía de un desaparecido,
La sangre dentro de tus venas,
Soy un pedazo de tierra que vale la pena,
Una canasta con frijoles.
Soy Maradona contra Inglaterra Anotándole dos goles.
Soy lo que sostiene mi bandera,
la espina dorsal de mi planeta, en mi cordillera.
Soy lo que me enseño mi padre, el que no quiere a su patria no quiere a su madre.
Soy América Latina un pueblo sin piernas pero que camina.

Tú no puedes comprar al viento,
Tú no puedes comprar al sol
Tú no puedes comprar la lluvia,
Tú no puedes comprar al calor.
Tú no puedes comprar las nubes,
Tú no puedes comprar mi alegría,
Tú no puedes comprar mis dolores.

Tengo los lagos, tengo los ríos,
Tengo mis dientes pa cuando me sonrío,
La nieve que maquilla mis montañas,
Tengo el sol que me seca y la lluvia que me baña,
Un desierto embriagado con pellotes,
Un trago de pulque para cantar con los coyotes,
Todo lo que necesito!

Tengo a mis pulmones respirando azul clarito,
La altura que sofoca,
Soy las muelas de mi boca mascando coca,
El otoño con sus hojas desmayadas,
Los versos escritos bajo las noches estrelladas,
Una viña repleta de uvas,
Un cañaveral bajo el sol en cuba,
Soy el mar Caribe que vigila las casitas,
Haciendo rituales de agua bendita,
El viento que peina mi cabello,
Soy todos los santos que cuelgan de mi cuello,
El jugo de mi lucha no es artificial porque el abono de mi tierra es natural.

Vamos caminando, vamos dibujando el camino!

Trabajo bruto pero con orgullo,
Aquí se comparte lo mío es tuyo,
Este pueblo no se ahoga con marullos,
Y si se derrumba yo lo reconstruyo,
Tampoco pestañeo cuando te miro,
Para que te recuerdes de mi apellido,
La operación cóndor invadiendo mi nido, Perdono pero nunca olvido, oye!

Vamos caminado,
aquí se respira lucha.
Vamos caminando,
yo canto porque se escucha.
Vamos caminando,
aquí estamos de pie.

Que viva Latinoamérica.

No puedes comprar mi vida!

Calle 13

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Julio Cortázar

23 junio 2010 § 1 comentario

“Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”

Los Nadies

13 diciembre 2009 § 3 comentarios

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Celebración de la Amistad

9 octubre 2009 § Deja un comentario

looking_at_the_stars___CONGO_by_anthonyasael

En los suburbios de La Habana, llaman al amigo mi tierra o mi sangre.

En Caracas, el amigo es mi pana o mi llave: pana, por panadería, la fuente del buen pan para las hambres del alma; y llave por…

-Llave, por llave -me dice Mario Benedetti.

Y me cuenta que cuando vivía en Buenos Aires, en los tiempos del terror, él llevaba cinco llaves ajenas en su llavero: cinco llaves, de cinco casas, de cinco amigos: las llaves que lo salvaron.

El Libro de los Abrazos

El Regreso (II)

18 septiembre 2009 § Deja un comentario

“(…) -No entiendo por qué volviste.

Y retira la mano. La mano de Mariano queda sola sobre la mesa, con la palma vuelta hacia arriba. Tiene la línea de la vida larga pero muy tajeada.

-No entiendo. Me habías dicho: “No nos vamos a ver más. Somos libres”. Yo me quedé muda mirándote la espalda y te perdiste en la esquina de la estación. ¿Qué esperabas? ¿Que te corriera atrás? ¿Que te llamara a gritos? ¿Para qué quería yo esa libertad que me regalabas? ¿Para qué la quería?

(Mariano escuchaba los ecos de sus propios pasos y llevaba la cabeza vacía por dolorosa victoria de la voluntad, pero al llegar a la estación del ferrocarril se le metió por los oídos el estrépito de la máquina aproximándose, y entonces supo que desde ahora le harían falta los navegantes misteriosos que tan a menudo se perdían, por puro gusto, en los desfiladeros de niebla de la memoria o la imaginación de esta muchacha. Trepó por los peldaños de fierro y supo que ella sería, desde ahora, una nuca entrevista en la muchedumbre o un perfil que se escapa, una voz adivinada entre otras voces. Que él se daría vuelta bruscamente y echaría a correr y tomaría a una mujer por el brazo: que se equivocaría siempre. Entró al vagón de pasajeros y se sentó en uno de los viejos asientos de paja de la época de los ingleses y supo que ella persistiría: escuchó el traqueteo de las ruedas sobre los rieles y supo que ella persistiría, persistirá: en verano, en los túneles de hojas, convertida en un sanantonio que te camina por el brazo, o en las noches de julio, llenando una silla vacía en la complicidad humosa de los cafés. Llegó a destino y se bajó, mareado, y seguía sabiendo que ella continuaría oliendo a sí misma en su memoria, deambulando desnuda por la región nochera de sus sueños: que ella sería, que será, una cicatriz que a veces hace cosquillas y a veces late y a veces arde y a veces duele. Y sintió la necesidad de volver y por lo menos decir: “Nunca nada”. Por lo menos decir: “Como esto, nunca nada”. Y no volvió.)

– Clara.
– Sí.
(…)”

La Canción de Nosotros, 1975.

Instrucciones para dar cuerda a un reloj

12 septiembre 2009 § 2 comentarios

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

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Emil Ludwig

3 septiembre 2009 § Deja un comentario

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La decisión del primer beso

es la más crucial en cualquier

historia de amor, porque contiene

dentro de sí la rendición

¿Dónde estoy?

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