Planeta Hambriento

26 septiembre 2009 § 2 comentarios

Peter Menzel y Faith D’Aluisio recorrieron 26 países para fotografiar a las familias con los alimentos que podrían comer durante una semana. De este formidable trabajo surgió un libro, Hungry Planet (2006)

Ante la pregunta ¿Cuánto gasta una familia en alimentos durante una semana?, las siguientes imagénes y datos nos dan un panorama sobre las diferencias abismales entre los patrones de consumo de los países ricos y los países pobres, muestra de la desigualdad a nivel mundial. Vale destacar que esto solo muestra una cara de la moneda, la de quienes pueden alimentarse, pues la otra cara es la de quienes mueren de hambre.

1 – En Alemania, la familia Melander de Bargteheide, gastan semanalmente en alimentos 375.39 euros ó 544.31 dólares

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El Regreso (II)

18 septiembre 2009 § Deja un comentario

“(…) -No entiendo por qué volviste.

Y retira la mano. La mano de Mariano queda sola sobre la mesa, con la palma vuelta hacia arriba. Tiene la línea de la vida larga pero muy tajeada.

-No entiendo. Me habías dicho: “No nos vamos a ver más. Somos libres”. Yo me quedé muda mirándote la espalda y te perdiste en la esquina de la estación. ¿Qué esperabas? ¿Que te corriera atrás? ¿Que te llamara a gritos? ¿Para qué quería yo esa libertad que me regalabas? ¿Para qué la quería?

(Mariano escuchaba los ecos de sus propios pasos y llevaba la cabeza vacía por dolorosa victoria de la voluntad, pero al llegar a la estación del ferrocarril se le metió por los oídos el estrépito de la máquina aproximándose, y entonces supo que desde ahora le harían falta los navegantes misteriosos que tan a menudo se perdían, por puro gusto, en los desfiladeros de niebla de la memoria o la imaginación de esta muchacha. Trepó por los peldaños de fierro y supo que ella sería, desde ahora, una nuca entrevista en la muchedumbre o un perfil que se escapa, una voz adivinada entre otras voces. Que él se daría vuelta bruscamente y echaría a correr y tomaría a una mujer por el brazo: que se equivocaría siempre. Entró al vagón de pasajeros y se sentó en uno de los viejos asientos de paja de la época de los ingleses y supo que ella persistiría: escuchó el traqueteo de las ruedas sobre los rieles y supo que ella persistiría, persistirá: en verano, en los túneles de hojas, convertida en un sanantonio que te camina por el brazo, o en las noches de julio, llenando una silla vacía en la complicidad humosa de los cafés. Llegó a destino y se bajó, mareado, y seguía sabiendo que ella continuaría oliendo a sí misma en su memoria, deambulando desnuda por la región nochera de sus sueños: que ella sería, que será, una cicatriz que a veces hace cosquillas y a veces late y a veces arde y a veces duele. Y sintió la necesidad de volver y por lo menos decir: “Nunca nada”. Por lo menos decir: “Como esto, nunca nada”. Y no volvió.)

– Clara.
– Sí.
(…)”

La Canción de Nosotros, 1975.

Instrucciones para dar cuerda a un reloj

12 septiembre 2009 § 2 comentarios

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

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Emil Ludwig

3 septiembre 2009 § Deja un comentario

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La decisión del primer beso

es la más crucial en cualquier

historia de amor, porque contiene

dentro de sí la rendición

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para septiembre, 2009 en José Lascano.