Crítica a la Izquierda Latinoamericana

29 julio 2009 § Deja un comentario

América Latina y los desafíos de la Izquierda Revolucionaria

Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva… Nuestro grito de guerra ha de ser siempre: ¡la revolución permanente!

C. Marx. Mensaje a la Liga Comunista. 1850

Muchos líderes y analistas de izquierda cometen un grave error de percepción al sobrevalorar los cambios políticos ocurridos en América Latina en los últimos años. Sus planteamientos van desde aquellos que perciben los triunfos electorales de la centro izquierda como “avances revolucionarios” , hasta los que, menos optimistas, plantean sin embargo que América Latina ofrece nuevas oportunidades para transformar profundamente las relaciones de dependencia y miseria privilegiando la vía institucional y aprovechando “las puertas que se han abierto” desde la democracia burguesa. Esto trae como consecuencia la subvaloración de la importancia de la lucha extra institucional y antisistémica, la movilización y organización popular y la creación de poder alternativo local.

El complejo y contradictorio proceso que vive desde hace años América Latina requiere, sin embargo, análisis más abarcativos para no dejarse engañar por las ilusiones que, aunque haciendo llamados a la movilización de masas, plantean la lucha electoral privilegiadamente como el único camino posible y “sensato” para la izquierda.

La izquierda revolucionaria tiene como desafíos plantearse estrategias capaces de construir verdaderas alternativas de poder y recuperar la movilización de masas en decadencia. Esto pasa por reconocer, más allá de los triunfalismos, algo que ya hoy es evidente: el reflujo de la movilización social en América Latina y el resurgir de la derecha. « Leer el resto de esta entrada »

Instrucciones para subir una escalera

20 julio 2009 § 3 comentarios

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Julio Cortázar

George W. Lyttelton

16 julio 2009 § 1 comentario

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El amor puede esperar todavía

cuando la razón desespera

Desigualdad Social

13 julio 2009 § 8 comentarios

El desfile de los sueldos

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Hoy la desigualdad social y económica está creciendo a un nivel que no se conocía desde la Edad Media. Los ricos y los super-ricos se han comido la mayor parte del pastel económico.
La política fiscal como herramienta para redistribuir la riqueza ha privilegiado a los ricos en detrimento de los pobres.

En 1960 había en el mundo 1 rico por cada 50 pobres; hoy la proporción es de 1 a 150.

El economista holandés Jan Pen nos lo ilustra con un ejemplo:

“Imaginemos un desfile nacional donde la población se ordena por altura según sus ingresos económicos. Aquellos con ingresos medios, miden 1,70 metros, mientras que los que no llegan a un metro están representados por la línea del umbral de la pobreza. Mientras la gente desfila, los niveles aumentan. Al final, cuando llegamos al 1% de la población notamos un extraordinario salto en la altura. En el futbol, los directivos como sir Alex Ferguson que gana 6 millones de euros, miden 300 metros, relativamente enano si lo comparamos con David Beckham que alcanza una altura de 3 kilómetros. El desfile termina con los gigantes como Bill Gates, Paul Allen, Stepehn Schwarzmen… que miden varios kilómetros”.

“Lo malo no son las fechorías de los malvados, sino el silencio de las mayorías”

M. Luther King

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